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// Posted by :Wolfgang
// On :19/5/12
'...Ser devorado por ese pequeño monstruo que albergamos en nuestro interior, lentamente, sin descanso. Para las almas perdidas, como yo, no hay otro camino que la lenta consumición. No hay fuerza sobre nuestros huesos capaz de llevarse consigo tamaño vacío. Tarde o temprano saldrá nuestro Hyde y bueno, Beatrice, ya sabes entonces lo que ocurrirá'
Beatrice miró al suelo empequeñecida. Él la miraba desde arriba intensamente, el rostro desencajado, la mirada profunda, desesperada, nunca antes tan lúcida, nunca antes tan presente.
'A Hyde yo no lo temo. En el fondo no era tan malo. Al que tengo pavor es a aquél que mira inanimado lo que le rodea, con un pie en la tumba más que en la tierra. Prefiero tu violencia a tu paulatina e inevitable cosificación.'
Su mirada tempestuosa fue disipándose, los rasgos más suavizados, una triste sonrisa y un susurrante 'Ya...' cargado de ternura. A veces no se acordaba de que Beatrice era tan débil como aparentaba. Su espíritu era fuerte pero no soportaba la soledad como lo hacía el resto del universo. A veces se le olvidaba que existía, tan silenciosa, enigmática, inalcanzable, impenetrable y por eso aparentemente prescindible, pero por mucho que se olvidara cada dos por tres de su existencia siempre una neurona se lo recordaba. Y la echaba de menos hasta que se daba cuenta el mundo estaba ahí, al lado suyo. Miraba al suelo, a izquierda y derecha y entonces la vislumbraba a su lado, la frente despejada, el pelo largo, sus pestañas largas vueltas hacia un libro que devoraba, su respiración dormitaba. Era injusto y él lo sabía. Se acercó a ella, la rodeó con sus brazos y besó su pelo.
'Adios'
Beatrice miró al suelo empequeñecida. Él la miraba desde arriba intensamente, el rostro desencajado, la mirada profunda, desesperada, nunca antes tan lúcida, nunca antes tan presente.
'A Hyde yo no lo temo. En el fondo no era tan malo. Al que tengo pavor es a aquél que mira inanimado lo que le rodea, con un pie en la tumba más que en la tierra. Prefiero tu violencia a tu paulatina e inevitable cosificación.'
Su mirada tempestuosa fue disipándose, los rasgos más suavizados, una triste sonrisa y un susurrante 'Ya...' cargado de ternura. A veces no se acordaba de que Beatrice era tan débil como aparentaba. Su espíritu era fuerte pero no soportaba la soledad como lo hacía el resto del universo. A veces se le olvidaba que existía, tan silenciosa, enigmática, inalcanzable, impenetrable y por eso aparentemente prescindible, pero por mucho que se olvidara cada dos por tres de su existencia siempre una neurona se lo recordaba. Y la echaba de menos hasta que se daba cuenta el mundo estaba ahí, al lado suyo. Miraba al suelo, a izquierda y derecha y entonces la vislumbraba a su lado, la frente despejada, el pelo largo, sus pestañas largas vueltas hacia un libro que devoraba, su respiración dormitaba. Era injusto y él lo sabía. Se acercó a ella, la rodeó con sus brazos y besó su pelo.
'Adios'