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// Posted by :Wolfgang
// On :13/10/12
Sentir cómo tu consciente quiere gritar y elevarse en el aullido hacia otro lugar que le permita descansar. Las horas pasan, las cifras del reloj digital van subiendo y bajando conforme la noche se hace día y el día, noche. Ya no eres tú. Entonces sientes cómo los objetos de la habitación van adquiriendo más detalle y colorido, te centras inconsciente en uno y lo observas como si fueras un recién nacido. Descubre formas ocultas que nunca antes habían sido novedad para ti y te encuentras abstraído, ya sea por la vista u otros sentidos, el sabor de un helado, el sonido de los coches al pisar el asfalto, el arrullo de la multitud, lo demás está distorsionado...y eso no es vida. Tu cerebro recibe el material pero no ejecuta los esquemas para analizar esa información recibida, se quedan allí. El cráneo, hueco. Y para ti eso es vida. Pasan días y días y sin quererlo ahí estas encadenado a una enajenación mental, sin saber cómo salir y aún intentando no pudiendo. La vida sólo son fragmentos polvorientos en la memoria, no tan arduos como la fundición de tu cerebro. Nadie quiere vivir como autómata. Aquello de lo que originariamente huimos en su tiempo ahora es nuestro objeto de deseo. No somos máquinas, pero podemos serlo.
